Yes, of course. Después de un "teaser" que publiqué en octubre qué tal había empezado mi nueva etapa como universitario ha pasado un tiempo. Todo ha ido muy rápido, pero sobre ruedas.
Creo que me encuentro en una buena situación: he tenido ¿5,6,7... quizás? exámenes desde que empecé el curso. Todos superados con creces. Tal vez lo que se esperaba todo el mundo de mi, aunque mi entorno siempre suele tener expectativas altas acerca de lo que puedo hacer y lo que no, a veces doy la campanada y otras tantas pincho. Lo normal por la condición inherente de ser humano.
Ahora es Navidad, espero que estéis teniendo un tiempo estupendo. Yo podría decir que he empezado a saborear la parte de la manzana no tan apetitosa de la universidad. En mi época de bachiller y de E.S.O, en torno al 16 de diciembre "el pescado estaba servido". Quizás no tenía el ansiado boletín de notas, que podría ir de la mano de unas navidades maravillosas o maravillosas con algún suspenso, normalmente solía ocurrir la primera opción, pero era tiempo de relax. Los profesores, en su mayoría, tomaban el papel de niñeros, todo esto incitado principalmente por el propio alumnado y llegaban a hacer cosas tan típicas del momento como cantar villancicos, la archiconocida canción de Mariah Carey y salir antes de las 3.
Los tiempos cambian, nos hacemos mayores y tenemos exámenes finales después de atiborrarnos de Ferrero Rocher, El Patriarca, La Estepeña... No dudo de estar contentísimo de volver a casa por Navidad, de reencontrarme con "mi gente", y mi familia. Pero estudiar en navidad al máximo de rendimiento es muy duro. Tu fuerza de voluntad puede estar al 100%, que esta es la época en la que más distracciones abundan en tu alrededor. Chico cualesquiera tira un petardo 30 metros de la puerta de tu casa, tu perro se asusta, ladra y se forma la orquesta canina del barrio. Chico, yo, anda hacia la biblioteca de turno y es más fácil encontrar una aguja en un pajal que un hueco donde colocarse, sacar el material y estudiar sin que te distraiga la multitud.
Estudiar es duro, díficil y gratificante. Pero en Navidad, es tiempo de multiplicar por dos esos adjetivos. Enjoy!