sábado, 30 de enero de 2016
Estar orgulloso...
¡¿Pero quién no se ha sentido orgulloso de algo alguna vez en la vida?! Puedes estar orgulloso de ver ganar a tu equipo de fútbol, que parecía que tenía la batalla perdida y lo iban a eliminar en semis (forza Sevilla, por cierto) o... orgulloso de tu madre que te ha hecho el bocadillo de queso con mortadela más rico que has probado nunca... pero últimamente me estoy dando cuenta de que a veces no nos valoramos lo suficiente. O que nos pasamos (cosa que también es un error). Y quizás yo, que por regla general soy un ser presumido y me paso, creo que veces es bueno. A veces no tanto.
Si estás orgulloso de un proyecto, de una tarea, de una acción, de que eres la caña haciendo problemas de matemáticas, o de que has sido capaz de leer mi entrada hasta aquí, está genial expresarlo a los demás, pero siempre y cuando realmente tú estés orgulloso de tu proyecto. Que no sea una fachada. Debe de ser algo 100% natural, como el zumo recién exprimido que me hace papá por las tardes. Siempre habrán personas que lo critiquen, o que te critiquen a tí por haber llevado a cabo eso. Estimados míos, simplemente es una reacción por sentir inferioridad.
Desde que llevo mi mochila llena de libros a mi espalda a clase he visto como compis míos respondían con un ''no estoy seguro de si lo tengo bien'' al profesor de turno cuando iba a mostrar una tarea para corrección. Es innegable que podemos sentir cierta inseguridad con el trabajo realizado, por que dudemos de que guste, que esté correcto o no... ahora, no podemos dejar de estar orgullosos de lo realizado. Por que nos ha costado tiempo, matado neuronas, gastado tinta... Es NUESTRO y ¡¡hay que defenderlo a muerte!!
Además que no matamos la libertad de ninguna persona..
En fin, Serafín, sé feliz y muestra al mundo todos tus progresos... por que tú lo vales. Y no matéis a los mosquitos.
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