viernes, 12 de agosto de 2016

El cacao

Bueeeeenas gente!

Espero que estéis pasando un verano espléndido, con calorcito, bronceador y aire acondicionado/ventilador cerca y con una buena jarra de bebida refrescante a seleccionar.
Mi vida ha dado muchos cambios desde el 5 de junio, cuando publiqué la última entrada de mi blog personal que comencé a escribir el año pasado con la idea de ver un progreso y una madurez que en ocasiones el tiempo permite alcanzar.
Para ser honesto, he notado una mejoría en mi expresión (siempre fue bastante buena), y cierto cambio en mi actitud, algo que siempre que sea "in a possitive way" mola.

Atrás quedaron los años de instituto, los cuales recuerdo con una sonrisa de oreja a oreja gracias a profesores y compañeros maravillosos (unos más y otros menos, evidentemente).
Yo mismo, sobre todo este último año no paraba de decir a mis compis y amigos en clase que aunque en ese preciso momento se nos acercara la temida selectividad y que pudiéramos sentir cierta presión (la cual lidié con mi serenidad natural) sabía que estaban siendo años prósperos y felices. Que los estaba disfrutando y que echaría de menos. No era un suplicio dar una clase de historia a las 8 y media de la mañana, de geografía o de lo que tocase en ese momento.





La verdad es que tampoco recuerdo cuándo fue el día en que me gradué, creo que ya el 5 de junio había lucido mi elegante outfit (que podéis ver uno similar a la derecha) compuesto de un traje azul y unos zapatos ambos diseñados en el país de la bota y de la mafia siciliana por la discoteca abril y en un cutre (bajo mi punto de vista) lugar donde cenamos con los profesores que todos eran un sol sin excepción alguna y los cuales siempre recordaré con el cariño que me trataron.








Luego llegó la temida sele, temida por los fantasmas, por que iba con compañeros y amigos al lugar donde nos citaron para examinarnos con total tranquilidad porque, ¿qué es la presión? Terminamos, fue todo bien y llegó el verano.. y todavía ES verano.
Este verano está siendo uno de los que más estoy trabajando en mi mismo. A principio de año me autoprometí apuntarme a un gimnasio para mejorar aún más mi imagen. Este verano estoy trabajando mi cuerpo de nuevo cada mañana y estoy notando los primeros resultados, que habían sido camuflados por la necesidad de focalizar los cinco sentidos en el curso. Y es que no ha sido lo único, han sido tantas novedades que debo destacar que también he aprobado el teórico del coche!

Ahora que es agosto estoy apagado y fuera de cobertura, con la piel negra como los negros de cola-cao, sintiendo la brisa marina del Atlántico, viendo estrellas fugaces y, sobre todo, mejorando en ser cada día lo mejor de mí mismo.

Nos vemos más pronto que tarde.

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