¡No, no me he vuelto loco! ¿O si? Después de esto... en fin.
El caso es que el otro día, en uno de mis paseos con "il mio cane" (mi perro, vamos) me topé con un vejestorio.
Olía mal, llevaba puesta una camiseta y unos pantalones que se ve que no han visto una lavadora en su vida y tenía pintas desaliñadas. Además tenía un cartel puesto a modo de "calendario" en el que había escrito algo como tengo una enfermedad o estoy hambriento. La verdad, no me acuerdo bien, quizás hasta ponía si lees esto te doy un vale para un masaje en el cuello (¡que falta me hace, leches!).
En uno de sus dinero por favor mire hacia adelante, con el objetivo de ignorar sus peticiones, pero ese día tenía la sensibilidad a flor de piel y no me pude resistir... ¡¡AH!! Se me ha olvidado comentar que iba meriendando. Le ofrecí una barrita de kit-kat y aquí viene la parte buena... EL TÍO ME DICE QUE ESO NO LE GUSTA Y QUE QUIERE DINERO Y QUE SI SE LO VOY A DAR BIEN Y QUE SI NO QUE ME VAYA POR DONDE HE VENIDO... ¿CÓMOOOOOOL? En este momento es cuando mi ceja derecha se levanta (lo hace siempre que escucha algo que me toca las "pelotas") y mi sangre empieza a evaporarse.
Querido, ¿tengo cara de buffet? si te falta dinero, tienes hambre... DIGO YO que te comes hasta hierba del parque. Y si te están dando la mano, ¿que cojones haces tirando del brazo? (el tío encima de todo aprovechándose de mi solidaridad).
CONCLUSIÓN: ¿hay que ignorar a los pedigüeños? Obviamente mi caso es particular, pero la gran mayoría de estos "sin techo" o más bien "sin vida" lo que buscan es dinerete para las drogas. Y eso con mi dinero NO.
Saludos malhumorados.
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